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Asi es, estaba yo laborando en una ciudad muy conocida por su gran concentración de población dedicada a esa área del comercio, que si sus ganancias contaran en nuestro país el PIB sería del doble o más, pero esa es otra historia. Estaba yo sumamente cansada pues un día anterior había estado trabajando hasta una hora inadecuada para cualquier asalariado del sector privado como yo; entonces dí una vuelta sobre una de las avenidas principales de ésta ciudad y sentí un golpe en la parte derecha trasera del vehículo utilitario de la empresa para la que laboro. Inmediatamente me estacioné y bajé del auto a ver que le había pasado, por fortuna nada le pasó a mi vehículo (una de las tantas razones por las que amo los autos alemanes). Caminé hasta donde estaba el sujeto que me pegó con su chica y su auto sí tenía un daño un tanto mayor.
Me percaté de que el sujeto lucía un poco extraño, tenía una actitud demasiado tranquila para ser alguien que acaba de chocar, puso a su chica en un taxi y me dijo que si quería llamar a mi seguro, que él no lo haría porque de todos modos la culpa la había tenido yo; no discutí con él y efectivamente llamé a mi seguro.
No tardó en llegar mi ajustador y decidí echarme la culpa porque no quería discutir ni mucho menos irme al MP y mi auto al corralón, lo único que yo quería era regresar a mi ciudad.
Momentos después de hacer el papeleo necesario, el chico en cuestión no quería entregar sus papeles por lo que el ajustador le dijo que no podría pagarle si no los entragaba, a lo que el sujeto contestó con una amenaza que el ajustador no pudo evadir. Inmediatamente siguió con el papeleo y me felicitó por mi decisión de echarme la culpa. Efectivamente había sido lo mejor.
Nadie sabe si en realidad pertenecía o no a algún grupo de traficantes pero es un hecho que en ese Estado de la República nadie se anima a averiguar.
Lo amedrentada que vive la población allá es algo inverosímil, no puedes ni tocarle el claxon a alguien que no se mueve por miedo a que te saque un cuerno de chivo y te mate en la vía pública a las 11 am.
En fin, fue un acercamiento bastante afortunado porque no me hizo nada ni me amenazó a mi. Yo sólo firmé el acta de responsabilidad del seguro, me subí a mi auto intacto y hasta le pedí disculpas al culpable ...
Yo no quiero vivir en una sociedad donde sienta ese miedo y donde un error de alguien más lo haga propio con tal de que no me hagan daño a mí o a mi familia.
Es mejor no ir a ese lugar nunca más ...
mmc